LAS VEGAS, NV – Una noche que comenzó con una llamada de emergencia por una disputa doméstica terminó en una tragedia irreparable en el sur del valle de Las Vegas. Un niño de tres años, identificado por su familia como Kentre Quinn Allen Baker, junto a su padre, perdieron la vida en un atrinchermiento que culminó en un tiroteo con agentes de la Policía Metropolitana de Las Vegas (LVMPD).
El incidente tuvo lugar en el bloque 8400 de South Maryland Parkway. Según la versión oficial de las autoridades, los agentes respondieron a un reporte de violencia doméstica. Al llegar, encontraron a un hombre sosteniendo al niño en sus brazos y portando un arma. La policía sostiene que el sospechoso ignoró las órdenes de los oficiales, lo que llevó a un intercambio de disparos que resultó en la muerte de ambos.
Versiones encontradas: El dolor de una madre
No obstante, el testimonio de los familiares que estaban presentes en la escena contradice directamente el informe policial. Ranika Tate, madre del menor y testigo presencial de los hechos, ha compartido una conmovedora declaración en exclusiva para Noticias Nevada, asegurando que no hubo tal enfrentamiento armado por parte del sospechoso.
“El padre de mi hijo salió del apartamento cargando a mi hijo, no tenía ninguna arma… y fue en ese momento cuando todos los oficiales abrieron fuego… Yo fui testigo de todo. Vi a mi hijo morir frente a mis ojos”, relató Tate entre lágrimas.
La madre ha criticado severamente la falta de protocolos de desescalada, argumentando que los agentes podrían haber implementado métodos no letales para salvaguardar la vida del pequeño Kentre, quien era su único hijo. Según su relato, no se hicieron intentos de negociación ni se ofrecieron advertencias sobre las tácticas que se iban a emplear antes de que comenzaran los disparos.
Exigencia de transparencia y justicia
La familia Baker-Tate se encuentra actualmente en un limbo legal y emocional. Hasta el momento, las autoridades no les han permitido ver el cuerpo del menor, lo que ha aumentado la tensión y la indignación entre los allegados.
Ron Tate, abuelo del niño, expresó la frustración de la familia:
“No hemos podido ver al niño. Aún no se nos ha permitido verlo. Nuestros próximos pasos son reunirnos como familia para acompañarle, y después decidir qué hacer a continuación”.
La Policía Metropolitana de Las Vegas ha confirmado que todas las cámaras corporales (body cams) de los oficiales involucrados están bajo revisión para determinar si el uso de la fuerza letal fue justificado.
Este caso ha desatado una fuerte demanda de claridad en la comunidad, especialmente ante la acusación de la madre de que al llamar al 911 buscando ayuda por un incidente de tragedia doméstica, terminó presenciando la ejecución de su hijo.
Fuente original: Noticias Las Vegas
Por Usiel Teran
3 Feb, 2026





